Gomorra, de Matteo Garrone

Gomorra
Ésta es de las veces en que se puede simultanear la lectura de un libro, con la proyección en las pantallas de la película homónima para poder comparar y ver quién ha sido capaz de dotar de mayor intensidad a la historia y a los personajes, si el novelista, Roberto Saviano, o el director, Matteo Garrone. Valga de entrada la confesión de que todavía no he leído el libro, pero sí he visto el filme, y de eso voy a hablar, para animaros a verlo, ahora cuando pasen las apreturas de los últimos trabajos y exámenes.


Para empezar, algunos datos sobre el libro: más de un millón y medio de ejemplares vendidos, y además ha sido traducido a treinta idiomas diferentes. Son cifras que acogotan. El autor confiesa haber realizado un minucioso trabajo de campo en la ciudad de Nápoles, aprovechándose de su profesión de periodista. A veces, al calor de semejante éxito, algún cineasta listillo pretende lograr la misma acogida de público. Sin embargo, en este caso hay una alianza de novelista y director, que han escrito al alimón la historia para la pantalla, de donde se deduce que fidelidad, debe de haberla.

Garrone ha decidido filmar a la manera del cine italiano de los 50, en plan neorrealista, con actores no profesionales y localizaciones que explican más que muchas páginas de una novela. El resultado es una serie de historias que se entretejen, pero que tienen un denominador común: la violencia, la extorsión, la explotación, las armas de la Camorra napolitana, la terrible mafia del sur. Llama poderosamente la atención el tono documental elegido por el director, lo que hace que todo lo que vemos sea más próximo. No hay aquí el glamour de las pelis de Coppola, ni la violencia a veces gratuita de Scorsese. Aquí hay una muestra del cutrerío inmenso en el que viven quienes manejan cantidades ingentes de dinero, la pobreza vital de quienes manejan la vida y el destino de tantos. Y junto a ello, una muestra de la explotación de los más débiles, los inmigrantes chinos, en el mundo de la confección para firmas millonarias, o la corrupción de los políticos con las contratas de basuras contaminantes mediante, o el horizonte pequeño que se enseña a los más jóvenes, como única salida: el intento desnortado de asaltar el mando por pura mímesis, o de integrarse en uno u otro bando.


Las consecuencias en todos lo casos son nefastas. En ese mundo no hay salida, como parece no haberla tampoco para el autor de la novela, sobre el que pesa una amenaza de asesinato y que desde entonces vive con protección policial constante. La falta de libertad de expresión venía antes condicionada por la Iglesia en sus mejores tiempos, o por los estados totalitarios. Ahora es este poder anónimo y casi omnímodo, la mafia, el que sigue condicionando la vida de autores y obras. Parece que el libro sigue siendo un arma peligrosa. Aunque no sea más que por esto, merecería tal vez leerlo o acercarse a ver la película. Creo que no quedaréis defraudados.

José Manuel Mora

P.S. Casi un mes después, ya ha caído la novela, aunque no sé si denominarla así. Más me parece un trabajo periodístico de primera magnitud, con ingentes cantidades de datos recopilados por el periodista/escritor, que logran abrumar, que consiguen no sólo hacer llegar la información, sino crear todo un clima social, político, económico y moral que, sin embargo, y para mi gusto, no alcanza la fuerza de las imágenes de la película. Quien quiera completar mi opinión crítica, puede hacerlo leyendo el artículo de Muñoz Molina del Babelia , del 10 de enero de 2009, pág. 10. Me parece magistral su percepción, su análisis, su escritura. Vale.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Leí el otro día (no recuerdo donde) que la camorra ha fotocopiado el libro en el que está basado la película y lo venden en los quioscos para que la gente no compre el original.
José Manuel Mora ha dicho que…
Así es. Mayor motivo para comprar el original. Ah, la peli ha ganado todos los premios anuales del cine europeo. José Manuel
Anónimo ha dicho que…
Yo he comenzado leyendo el libro y no quiero ver el film hasta terminar la lectura. El libro es fantástico, entretenido, bien documentado y lo más importante, narrado por un napolitano que escribe de lo que conoce, de los barrios y la realidad que ha vivido desde su infancia.
Italia vuelve a ser centro de atención y la corrupción y la mafia en torno a ella, otro film con buena crítica también en cartelera estos días es "Il Divo". Su director Paolo Sorrentino ha realizado una película rápida, con una fotografía excelente, buena banda sonora y con un humor negro que roza la sátira tratando a su protagonista, Giulio Andreotti, presentadolo casi como una caricatura. Italia vuelve a tomar la iniciativa en el cine con buenas propuestas, estos días también se puede ver en cartelera "Romanzo criminale" de Michele Placido, curiosamente Luca Bigazzi se encarga de la fotografía en esta película y en "Il divo" , fotografía muy plástica y visual con planos y tonos de luz originales que recuerda en algunas ocasiones a las primeras producciones de Guy Ritchie antes de pasarse a la escena americana.