Migrante
Al leer el comentario crítico de esta peli, Muy lejos, me enteré de la existencia de una profesión que desconocía, la que ejercía su director, Gerard Oms, antes de ponerse detrás de las cámaras. Como no me gusta usar anglicismos, a no ser que no tengan correspondencia asentada en nuestro idioma, debería evitar decir que es coach de actores. Con más espacio se podría nombrar como entrenador actoral. Parece que su formación previa iba dirigida a las tablas, pero le pudo el miedo escénico y decidió emplear los conocimientos adquiridos para transmitirlos a quienes los requirieran. Y lo ha hecho con bastante éxito, al parecer.
Oms (Barcelona, 41 años) ha escrito el guión de la que es su primera película como director, en la que cuenta en parte su propia experiencia. Tuvo que esperar a los 25 años para marchar a Holanda en un arrebato, según confiesa, con la intención de llegar a ser quien era, que nadie se riera de él, lejos de condicionantes familiares y de tribu. Lo hizo en plena crisis de 2008, sin trabajo, sin conocimiento del idioma, sin puntos en los que apoyarse. Una época en la que los únicos referentes en pantalla para personas homosexuales eran objeto de burla o de dolor. De todo eso pareció querer huir el director, y todo eso es lo que ha pretendido trasladar a la pantalla animado por su actor fetiche, Mario Casas, quien consiguió el Goya en No matarás, en parte por la preparación que Oms le proporcionó. Se puso a escribir gracias al compromiso del actor de interpretar la peli si se llegaba a rodar.
Y es esa asfixia, esa necesidad de distancia, la que necesita Sergio / Casas, la fusión con el personaje es conmovedoramente perfecta, la que le hace quedarse en Utrech, cuando llega como seguidor de su equipo de fútbol. El ambiente machirulo de los hinchas es otra de las razones que le provocan el arranque de tirar la cartera a una papelera y quedarse varado y sin documentación en un país del que lo desconoce todo, y donde por sus rasgos puede ser asimilado con un norteafricano, con lo que a todo lo anterior se le suma la xenofobia. El director-guionista ha querido dibujar un personaje perfilado de grises, alguien que tiene un punto clasista, un ramalazo xenófobo, un componente violento cuando se trata de enmascarar su condición. Al tiempo es capaz de ser solidario, a pesar del miedo que siente a ser descubierto. Pero tal vez lo que lo caracteriza con más intensidad es su necesidad de ser querido. Qué paradoja que sea una señora negra, su patrona, quien lo haga participar en su primera fiesta, quien lo ayude a comenzar a integrarse, quien le dice en voz baja: "No puedes escapar de lo que eres".
José Manuel Mora.
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