Anatomía de un instante, de Alberto Rodríguez y Paco Baños
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Que no se olvide
Allá por 2009, cuando leí el libro que ha dado paso a esta serie, Anatomía de un instante, de J. Cercas, me preguntaba yo por el género al que podía pertenecer, si a lo documental o a la ficción, aunque se tratara de un hecho histórico; “Un ensayo en forma de crónica o una crónica en forma de ensayo” dijo el escritor. Ante una narrativa fílmica las imágenes se superponen a los recuerdos personales y las que ocuparon los periódicos y las televisiones en aquellos tiempos de 1981 y siguientes. Esta Anatomía de un instante, España al borde del abismo, está dirigida por Alberto Rodríguez y Paco Baños. Sus colaboradores habituales, Rafael Cobosy Fran Araújo, han coescrito el guión con Rodríguez.
Ya había visto del primero La isla mínima y El hombre de las mil caras. Aquí evidencia de nuevo su interés por el cine "político" en tono de thriller. Da igual que se haya leído el libro. El guión es redondo y centra los tres primeros episodios en quienes se supone que "traicionaron" las ideas por las que habían luchado: el falangismo, el comunismo, la patria encarnada en el ejército. Los tres, Suárez (Álvaro Morte), Carrillo (Eduald Fernández) y G. Mellado (Manolo Solo) fueron los únicos que mantuvieron la dignidad ante la orden gritada de "¡Todos al suelo!", que ladró Tejero pistola en mano en su entrada al hemiciclo de las Cortes. El cuarto se detiene en el juicio que nos mantuvo expectantes por ver si acabábamos sabiendo la verdad de aquellos días convulsos. Terminada la vista y sentenciados los encausados, quedaron muchas preguntas sin responder. Y, aún hoy, sigue habiendo documentos sin desclasificar que tal vez permitirían deshacer bulos y completar la trama del intento de golpe de Estado que, de haber triunfado, nos hubiera retrotraído a los peores tiempos de la dictadura. La ambigua postura del Rey (Miki Esparbé) queda de manifiesto en la manera en que se sirve de Suárez para consolidar su trono y luego se deshace de él cuando piensa que ya no le es necesario.
Hay una voz en off que parece necesaria para desenredar hilos, ayudada de unos saltos atrás más que pertinentes. Desde el punto de vista cinematográfico cabe subrayar el acierto de la ambientación, ayudada por el permiso logrado de rodar in situ, con las modificaciones de atrezo necesarias para adecuarse a la época. El detalle no menor de ver cómo se fumaba en todas partes de manera compulsiva añade verosimilitud a los ambientes retratados, así como la excelente fotografía de Álex Catalán. Pero uno de los más grandes aciertos de la serie de Movistar + es la perfecta caracterización de los actores. Es tan acertada que resulta difícil no ver a los personajes históricos y querer localizar a los actores que tan bien conocemos. Son seres humanos, reconocibles en sus angustias, en sus deseos, en su apuesta por llevar al país hacia una situación plenamente democrática, a la que se oponían, Tejero (David Lorente), Milans (Óscar de la Fuente) y Armada (Juanma Navas), que sepamos. ¡Qué ridículas quedan sus proclamas patrióticas cargadas del interés por mantener sus privilegios!
Las ráfagas de sucesos del momento, como los tiros a traición de los sicarios de ETA, o el entierro silencioso de los abogados de Atocha, asesinados por una banda de fascistas, las proclamas de los militares en los sepelios, ponen la piel de gallina a quienes los recordamos, al haberlos vivido casi en directo. ¡Qué lástima que no se llegue a esa época en los estudios de Historia Contemporánea! Así se puede seguir mintiendo y deformando lo que sucedió y tal vez por eso una cuarta parte de los varones jóvenes actuales parece querer dar apoyo a quienes siguen suspirando por volver a un pasado caduco y trágico. Las imágenes de los guardias civiles armados con fusiles ametralladores apuntando y disparando al techo, siguen impactando, aunque sepamos que se trata de una filmación, tan vívida es ésta. A ello contribuyen de manera potente las redondas interpretaciones de los tres protagonistas, que se presentan complejos y llenos de matices. Este regreso al pasado se convierte así en una advertencia a caminantes que se disponen a adentrarse en un futuro próximo y cada vez más incierto.
José Manuel Mora.
Comentarios
Anónimo ha dicho que…
José Manuel, estoy totalmente de acuerdo con tu reseña acerca de esta serie. Me parece impecable su realización así como la interpretación de sus actores principales. Comencé a verla y no pude parar hasta completar los 4 capítulos de los que consta esta serie. Yo viví el intento de golpe y me parece que las generaciones posteriores deben verla y comprobar que la democracia no es una constante inamovible, sino algo que hemos de cuidar, mantenener y respetar.
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