Homo Argentum, de Mariano Cohn, Gastón Duprat

 Mil caras

En cuanto supe de la existencia de esta peli, supe también que iría a verla. La razón, sus creadores y su protagonista, para mí bien conocidos a través de la serie El encargado (2023), que tanto me hizo reír, y un film anterior, El ciudadano ilustre (2016). El título de la cinta que vi esta tarde, Homo Argentum, ya señala hacia dónde parecen encaminarse sus creadores, nuevamente en comandita, Mariano Cohn y Gastón Duprat, directores, guionistas y productores argentinos, caracterizados por el espíritu crítico que ponen de manifiesto sobre aquello que conocen bien, su país: La Argentina. Y es esa crítica, que aquí en la península llamaríamos "mala leche", lo que parece haber disgustado allá, aunque las colas para verla hayan sido kilométricas y se haya superado el millón de espectadores. Parte de la controversia proviene de su financiación pública. De lo que estoy seguro es de que al de la motosierra no ha debido de hacerle maldita gracia.


Se trata de 16 "cortos" interpretados por el cada vez más grande a mis ojos Guillermo Francella. Resulta increíble que un sólo actor pueda encarnar a tan diferentes personajes con tan sólo cambiar de atuendo, modular el acento, o incorporar variadas fisonomías, como aditamentos pilosos, gafas o cortes de pelo, que lo transmutan en seres radicalmente distintos, capaces no sólo de actuar, sino de asumir la escala de valores de quien centra la historia en ese momento, de vibrar al interpretarlo y que eso trascienda la pantalla. Y las contradicciones son tan flagrantes que la crítica se destila sola. 

Y no es sólo que de una historia a otra vayan apareciendo diferentes aspectos de la manera en que los argentino puedan situarse en el mundo, sino que dentro de un mismo sketch el personaje puede mostrar distintos rostros, distintas actitudes. Unos son brevísimos. Otros están más elaborados. El primero de ellos me parece de lo más brutal. Otros no le van a la zaga, pero en todos hay una visión satírica de lo que allá seguramente verán como algo cotidiano: peleas familiares, intentos de chantaje, búsqueda de las raíces italianas, actitudes fascistoides, hipocresía a mansalva en las diferentes clases sociales que se muestran... Son pocas las veces en que aparece el "buenrrollismo". 


Y resulta sorprendente cómo son capaces los creadores de darle la vuelta a una historia tan breve, tanto que logran dejar al espectador descolocado, estupefacto. Y éste se mantiene la mayor parte del tiempo con la sonrisa en la boca, aunque a veces haya un sabor amargo provocado por lo que estamos viendo. No creo que esta abstracción del carácter argentino se corresponda con los que de allí son o allí viven. He conocido a muchos, desde mendocinas, a rioplatenses o de Rosario, me han alojado en Bariloche cuando todo estaba lleno, hay unas salteñas super generosas, y cada persona ha resultado diferente, sin ajustarse al estereotipo, que siempre suele falsear la realidad. Con todo, tal vez la actuación de Francella valga la pena para acercarse al cine y formarse luego la propia opinión.

José Manuel Mora.




Comentarios

Anónimo ha dicho que…
En realidad todos los aspectos que muestra el personaje se podrían aplicar para cualquier país . En que lugar no hay miserables, egoístas, rastreros y otros defectos..