¿Amor a primera vista?
He dado vueltas a si me animaba a escribir la reseña de la última serie que hemos seguido. Al final me he decidido, dado el "impacto" que antes de su estreno estaba teniendo en las redes y en otros países, un auténtico pelotazo, y al hecho de que Movistar+ se haya animado a incluirla en su catálogo, a pesar de ser una serie abiertamente gay con escenas de sexo "tórrido" entre varones. Se añade también que la ambientación de esta historia de amor se dé entre jugadores de hockey sobre hielo, un mundo de machos alfa. Por no hablar del fútbol o de cualquier otro deporte "masculino". Más que rivales (Heated Rivalry,¿rivales calentorros?), de 2025, es una creación dirigida y escrita por el canadiense Jakob Tierney, basada en una novela, Game Changers (2019), de la también canadiense Rachel Reid, aficionada a un deporte que la avergüenza por su homofobia, aunque ésta no se muestre tanto en la pista, cuanto en la conciencia de los propios personajes.
Dos jugadores de países distintos, de Canadá, Hollander (Hudson Williams, de rasgos asiáticos), de Rusia, Rozanov (Connor Storrie), y de equipos rivales, tienen en común la ambición por los trofeos y algo más oculto, la atracción que se pone de manifiesto en las duchas comunes de estos dos novatos, donde la desnudez impide el ocultamiento y donde el propio miedo actúa como protección ante la posibilidad de ser señalado desde las gradas o desde los medios de comunicación. La relación se prolonga durante años, oculta, fogosa, tensa, imparable, madura. A la rivalidad se añade el hecho de que el canadiense esté en lo más profundo del armario familiar y que el ruso sepa que si se descubre no podrá volver al represor país de Putin, ni a su familia, con un padre militar de otra época. He dejado los apellidos de los personajes porque no se llaman por sus nombres hasta el final. Con estos mimbres se teje una historia de amor que se niega a sí misma, apasionada y delicada a partes iguales, con escenas de sexo necesarias, dado que ni uno ni otro son capaces de encontrar las palabras para decirse que están enamorados. Que Rozanov sea además bisexual, añade complicación y desigualdad a la relación.
No es una serie para amantes del deporte, porque las escenas relacionadas con él son mínimas y casi flashes; tampoco quienes busquen una historia torturada, un culebrón violento... Ha sido rodada en apenas un mes. Es más bien una historia amable, divertida por momentos y que muestra una verdad incontrovertible, lo difícil que sigue siendo para los gais mostrarse como tales en el terreno de juego o dentro de los vestuarios sin ser señalados o apartados. Que productores y director, además de los actores, hayan decidido que en las escenas de sexo la gente está desnuda y no en calzoncillos, es otro punto "novedoso" para según que plataformas generalistas. Parece que está obteniendo gran éxito entre el público femenino y no solamente en espectadores del "ambiente". Tal vez la autora tenga que ver algo con ello y con el hecho de que no haya dinámicas tóxicas de poder en la relación de los dos jugadores. Un último tanto puede ser el papel de las féminas: amigas, compañeras, cómplices de los protagonistas. Por concluir: entretenimiento amable, con trasfondo que, aunque no llega a la denuncia, muestra las dificultades de muchos para ser quienes son. Todavía.
José Manuel Mora.
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