Las apariciones y Danza internacional

Dos por uno

Una vez más una pequeña sala, como el Teatro Arniches alicantino, lo ha vuelto a hacer. Y confieso que en esta ocasión escribo para mí, para no olvidar dos espectáculos que acabaron poniendo en pie al público entre gritos de aprobación y aplausos interminables. No saqué entrada para Las apariciones, porque no me sonaba de nada su autor, Fernando Delgado-Hierro. Tampoco la sinopsis me resultaba del todo atractiva. Sin embargo se trataba de una producción del Centro Dramático Nacional para la compañía Exlímite (?), dirigida por Juan Ceacero, así que acepté la invitación de mi amigo Emilio. 

En el programa se habla de auto ficción, en este caso la del autor, que además comparte escenario con Pablo Chaves. El arranque es sorprendente: ambos suben a escena actuando como dos mujeres, uno de ellos travestido. Quitándose pronto la ropa, se convierten en dos amigos que confrontan su amistad y acaban en reproches y ruptura. No voy a ir más allá en la anécdota argumental, porque lo que me dejó boquiabierto fue el modo en que encarnaban diferentes personajes con tan sólo modular la voz de otra manera, acelerarla o tartamudear, o colocándose una peluca, o poniéndose una bata de consulta o bien una de boatiné. Daba igual que fueran esos personajes varones o mujeres, ancianos o criaturas,  lo alucinante era la velocidad a la que estos cambios eran capaces de ser realizados y la autenticidad de los personajes que recreaban. Por no hablar de la forma física que requiere para ambos ni de la vis cómica de la que eran capaces. 


La escena aparecía desnuda con una urna funeraria en el centro y con un féretro capaz de convertirse en mesa de trabajo o de oficina, por no hablar del uso de lienzos mortuorios, capirotes semanasanteros, iconografía cristiana, y la pantalla del fondo en la que entrevistan a Lola Herrera, capaz de transmitir sabiduría vital a quienes están perdidos. El ritmo era trepidante y provocó lo que siempre puede suceder en un espectáculo en directo como es el teatro: que Chaves diera un salto casi mortal por encima de la mesa que no debía de estar en el guión, lo que provocó en su compañero un ataque de risa que procuró disimular de espaldas al público. Habrá que estar atento a este tipo de espectáculos alternativos. Si vuelven no me los perderé.

Tenemos además la suerte de un evento "teatral", como es nuestro "Abril en Danza". La sala llena de nuevo. El programa anuncia cinco espectáculos supuestamente breves. Proceden de Alemania-Italia (Staatstheater Augsburg), Alemania (Tanzharz), Cuba-Barcelona (The Concept) y Suiza (St. Gallen Dance Company). Son todos pas à deux, bien mixtos o de dos varones, salvo uno que es un solo femenino. Y el milagro, la magia de las luces y los cuerpos en movimiento, acompañados por músicas desconocidas e hipnóticas  vuelve a producirse.


Y no dejo de asombrarme ante la capacidad de esos cuerpos jóvenes, trabajadísimos, capaces de saltos y de movimientos inverosímiles, sincopados, en paralelo, complementarios, que pueden transmitir sentimientos de tal intensidad al sostenerse, cuando se rechazan, en el abrazo que mantiene la unidad. La plasticidad es total. Los aplausos tras cada una de las actuaciones son unánimes y emocionados.








Al final la gente, puesta en pie, impedía que todo el elenco fuera capaz de retirarse. Fue todo el espectáculo un cúmulo de emociones de gran belleza. No me voy a extender más. Ya he dicho al inicio que escribía para no olvidar. 


José Manuel Mora.



Comentarios