Emilio Varela, "Una ensoñación intimista"

¿Miniexposición?

Y de repente el MUBAG anuncia una exposición sobre uno de los pintores alicantinos por excelencia y nos acercamos a verla. El museo está en obras y han habilitado un pequeño espacio en la planta baja en el que colgar unos cuantos cuadros. Emilio Varela, "Una ensoñación intimista" (Varela Isabel, Alicante, 1887-1951). Tras haberla visitado, a pesar de no tener el peso que alcanzan algunas exhibiciones en los pisos superiores, decido proponer a la Junta la organización de una breve visita a la muestra, para la que vamos a contar con un sobrino nieto del pintor, Santiago Varela Botella. La convocatoria tiene tal aceptación, que se hace necesario formar dos grupos de treinta personas cada uno. En el segundo turno se incorpora al recorrido, la responsable de la selección y el ordenamiento de la treintena de pinturas y dibujos, María Gazabat, quien ha querido junto con el museo rendir homenaje al artista en el 75 aniversario  de su desaparición. 


Veo ahora la obra con otros ojos, ya que no me había fijado en que uno de los elementos que conforman la "intimidad" de la muestra es la inclusión en interiores de obras del pintor, colgadas en las paredes del lugar que quiere mostrar, en lo que se conoce como el recurso pictórico del "cuadro dentro del cuadro". Hay un intento de profundidad en habitaciones comunes, con puntos de fuga hacia una escalera o una alacena. Aparecen luego los retratos, uno magnífico de su madre, ataviada según la época, otros más pequeños de niños con toques impresionistas, entre los que aparece el padre de Santiago.

Casi escondido, un bodegón "libresco" con máquina de escribir, de claro aire cubista, un autorretrato de gesto austero y pretensiones clasicistas, con una Venus de Milo al fondo, paisajes marineros... Se cierra esa zona con una foto en blanco y negro del pintor, con paleta y pinceles en la mano, trabajando un cuadro que luce a su lado algo recortado en su parte inferior. El "público" sigue con atención e interés las explicaciones de Santiago. En el segundo grupo los comentarios se verán completados por María.

Y como muestra de la estrecha relación de amistad de Varela con Óscar Esplá, hay un retrato de éste último, de un pintor extranjero, cedido por un coleccionista, y otro de su hermana Isolda, pintado por Varela, de una elegancia exquisita. Y ahora que cerramos el recorrido me doy cuanta de que en otros artistas, los retratos tienen un marchamo característico que permiten identificarlos. En esta pequeña muestra los que aparecen dan la impresión de haber sido trabajados por diferentes autores, tal es la diversidad existente entre ellos, de factura, de técnica, de intención.  


Se va acabando el curso y nos queda todavía una última visita a los Pous de Garrigós, que será el próximo martes 26. Luego el viaje de fin de curso y la comida de hermandad. Nos vemos pronto. 

José Manuel Mora.

P. S. Me sigue pareciendo una tontería la prohibición de fotografiar las obras por presuntos derechos de autor. En casi todos los museos que visito se puede hacer, siempre que no se use el flash. Para compensar, María nos muestra tres obras nuevas de Aguirre, una de ellas pendiente de restauración, el retrato de su hija adolescente apoyada entre cojines, muy años 20.                                                                                                                                          

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