Tiburones
Creo que ya lo he dicho en alguna ocasión en estas páginas: estoy muy lejos del mundo bursátil, más aún de las fluctuaciones bancarias y de los tejemanejes que se realizan en el mundo de las altas finanzas, empezando po la imposibilidad de llegar a entender el concepto "Cum-Ex", del título original en alemán. Se trata de una miniserie de ocho capítulos, de 45 mi. cada uno. El dinero de otros, dirigida por Dustin Loose, Kaspar Munk y creación y guión de Jan Shomburg es una coproducción germano-danesa-austriaca que arranca con una entradilla en la que se informa de que se trata de hechos reales, aunque tratados en forma de ficción. No destripo nada si añado lo que presenta el tema de la serie en las páginas de información: "el mayor fraude fiscal dela historia de Europa", que supuso el robo a los contribuyentes, por parte de banqueros y abogados, de 146.000 millones de euros. He de confesar que no me enteré en su momento de semejante atraco a las arcas públicas entre 2005 y 2012 en su periodo más álgido, el de la caída de Lehman Brothers. Si no hubiera sido por mi tocayo J. Antonio, me habría pasado desapercibida dentro del catálogo de Filmin. Fue premio del público en el Festival de Berlín de 2025.

Da igual que no se entienda del todo el juego de inversiones fraudulentas para obtener pingües beneficios (¿qué querrá decir "pingües"?). En este thriller financiero, lo que se hace evidente de inmediato es que estamos ante un mundo de tiburones que creen firmemente en aquella teoría tan asumida de la Thatcher, de que el mercado se controla solo. Lógicamente hace falta cero en integridad moral y cinismo absoluto para saquear de forma total las arcas del Estado. El único objetivo de esos depredadores es obtener el mayor beneficio para sus bolsillos, a costa de lo que sea (de hecho el arranque ya pone de manifiesto su catadura moral: un hombre desnudo sobre el capó, abrazando un coche de super lujo). A ello ayuda el hecho de que los gobiernos se eternicen a la hora de publicar leyes que procuren que esos trapicheos no se lleven a cabo, también el insuficiente personal para controlar tanta entrada y salida de órdenes bancarias y que, movidos por una falsa efectividad se destruyan archivos analógicos "porque ocupan mucho sitio", con lo que desaparecerán las huellas de los desfalcos.
De un lado se sitúa el bien instalado abogado que ejercerá de mentor (
Justus von Dohnányl) de otro más joven, recién llegado al mundo de las finanzas oscuras, de extracción social humilde y que acepta trepar a cualquier precio (
Nils Strunk). De otro, la responsable de la Hacienda danesa (
Karen-Lise Mynster) y su inicialmente probo ayudante (
David Dencik), quienes pelean por conseguir de los políticos la corrección de unas leyes permisivas; y finalmente la aparición de una joven fiscal inasequible al desaliento (
Lisa Wagner), con su casco y su moto y su afición al avistamiento de aves, y unos periodistas encargados de ejercer la tarea de investigación que en otros estamentos parece imposible llevar a cabo. Con estos mimbres los creadores conforman el
thriller del que hablaba más arriba, que acabará con el consabido juicio y unas sentencias que pueden decantarse hacia cualquiera de los lados de la balanza. Para no perdernos en el entramado, los directores recurren al interlineado de las imágenes, con las localizaciones y con comentarios irónicos, que sitúan la óptica de la narración.
Cada capítulo va añadiéndose al rompecabezas en el que no llega uno a perderse, gracias a la inteligencia con la que el tremendo desfalco es presentado. Un acierto del guionista y los realizadores. Otro, los ambientes dispares en los que se mueven los personajes: lujosos, amplios, para los depredadores, inversores, banqueros, políticos; y estrechos y reducidos para los funcionarios de Hacienda y de la Fiscalía. Como también lo es las diversas interpretaciones de los ya citados: el antipático mentor, incluso con su nieta; el frío abogado joven, distante de una familia que pretende mantener la dignidad; la madura trabajadora de Dinamarca (¿quién dice que no hay papeles para actrices cuyo esplendor parece que ya ha declinado?); la combativa fiscal, dispuesta a dar la batalla a todos los niveles. No conocía a ninguno de ellos, pero conforman un elenco redondo. En definitiva, una serie muy recomendable.
José Manuel Mora.
Comentarios