Mundo vegetal: enciclopedia viva
Del mismo modo que en entradas anteriores hablamos de otros lenguajes codificados, como el de la música, como consecuencia de mi viaje becado a Bath (England, U.K.) he tenido la oportunidad de visitar unos jardines dieciochescos a los que los británicos son tan aficionados y que componen de forma completamente diferente de los franceses, tan racionales y rectilíneos ellos. Se trata de los Stourhead Gardens. Durante el recorrido de un par de horas, en un día incomprensiblemente soleado, se me fue ocurriendo lo que sigue.
Desde antiguo los humanos hemos tendido a clasificar para comprender lo diverso. Fue el sueco Carlos Linneo quien habló de tres reinos: el animal, el vegetal y el mineral. A él corresponde la magna obra Species plantarum, 1753. Se trata del primer intento serio y científico de creación de una taxonomía precisa, exacta, que no diera lugar a confusiones por nombrar lo mismo según el idioma o el lugar (ruido documental que le dicen). Para ello elaboró una nomenclatura binomial (perdón por el palabro) en la que la primera palabra correspondía al género, con la inicial en mayúscula, seguida de un adjetivo de inicial minúscula. Se sirvió del latín o del griego latinizado y lo escribió en cursiva. Consideraba que "si ignoras el nombre de las cosas, desaparece también lo que sabes de ellas". Es la época de creación no sólo de hermosísimos jardines sino de los primeros botánicos. Para su cuidado y organización la herramienta de Linneo era esencial
Todo ello fue completado por Darwin, quien mejoró este intento de nombrar mediante una clasificación filogenética. Era ya el s. XIX. La cosa se redondeó en el s.XX con el Código Internacional de Nomenclatura Botánica, que se pone al día en congresos internacionales de forma periódica. Después de todo lo anterior, ¿no os suena a los famosos tesauros? Campo semántico único, vocabulario controlado, normas para su creación y uso...Si hubiera biólogos con nociones de documentación, que seguro los hay, sabrían leer y dar a conocer la inmensa riqueza que desde mi desconocimiento me deparó la vista a los Stourhead Gardens. No os perdáis el vídeo que sigue.
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Saludooos!!