Dolor
Creo que alguna vez he dicho aquí que conviene leer antes un libro, que ver su traslación a la pantalla. Nuestra imaginación se deja llevar por las palabras con total libertad y de acuerdo con nuestras vivencias previas, con nuestros sentimientos, con todo aquello que nos evoca la historia que leemos. Si se hace al revés, nuestra mente se verá condicionada por lo visto cuando lleguemos al libro. Y así, hace tiempo que disfruté mucho con el libro de Maggie O'Farrell, de enorme éxito editorial, Hamnet (2021), de hecho un superventas mundial, y tenía mis dudas respecto a lo que Chloé Zhao hubiera podido hacer con la historia. Bien es cierto que el hecho de que la escritora haya participado con la directora en la elaboración del guión me daba cierta confianza. De la cineasta ya había visto, sin recordarlo, Nomadland, que tanto me gustó. Viene ésta con todas las propuestas de premios habidas y por haber: óscares, globos, baftas... Pero hay exquisitos comentaristas que han salido de su visionado sin haber experimentado emoción alguna. Aquí va pues mi opinión.
Y lo primero que cabe decir es que se nota la mano de una mujer, tanto en la concepción de la anécdota que presenta en su libro la escritora, como en la de su realización en la pantalla por parte de Zhao. Y aunque ya no recordaba con precisión el libro, sí pienso que toda la presentación de Agnes, de sus orígenes, de sus "poderes", en la peli se ve algo reducida con relación a la novela, que presenta mucha más complejidad e intensidad. Y eso que, desde el plano cenital del arranque, la protagonista, una intensa Jessie Buckley, a quien no recordaba haber visto en Chernóbil, se ve inmersa en la naturaleza, con un contacto fuera de lo ordinario con plantas y aves: "Este ser, esta mujer, esta elfa, esta bruja, este espíritu del bosque", se decía en el libro. Y en ese espacio surge la presencia del innombrado, que la enamorará y le dará tres hijos.
Y he aquí otra de las diferencias con el libro. Tal vez empujada por la necesidad de que sea comercial, la directora ha dado más papel al conocido Paul Mescal, actor que no sé si es suficientemente expresivo a pesar de lo convincente que me pareció en All of us Strangers, pero que queda claro aquí que ella le come el terreno de forma absoluta. Libro y película se centran en la figura femenina, en su estallido de pasión inicial, en su vivencia apasionada y solitaria del parto y la posterior maternidad, y por último en la desolación de la pérdida del hijo. Él se está marchando constantemente a Londres con intención de triunfar en lo que le apasiona, el teatro. Tampoco sé si por exigencias de producción, Zhao se centra en localizaciones de interiores rústicos, pueblerinos, muy bien fotografiados por Lukasz Zal. Hay que llegar al final de la peli para que se atreva a recrear The Globe, donde el bardo estrenaba sus obras y que asistamos a la representación de la archiconocida Hamlet, con todo lujo de caracterizaciones y atrezo, pero sobre todo con lo que parece acabar siendo el propósito del libro y la cinta: la trasposición del dolor, gracias al poder de la palabra, hasta conseguir sublimarlo todo.
José Manuel Mora
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