Así nos ven, de Ava DuVernay

Injusticias legales

Suelo citar mis fuentes. En este caso ha sido mi sobrino Julio, de buen paladar cinematográfico, quien nos sugirió el título que tanto les había gustado: Así nos ven (When They See Us, que en realidad debería haberse traducido como "Cuando ellos nos ven"), de 2019, por lo que no supone ninguna novedad. Como posible atractivo señalaba que se desarrollaba en el Harlem de finales de los 80, cuando él estuvo viviendo un tiempo en la ciudad de los rascacielos. La creadora de la serie de apenas cuatro capítulos es Ava DuVernay responsable también del guión. Se puede ver en Netflix. 

DuVernay (California, 1972) era para mí una completa desconocida, así como los integrantes del reparto. Ella se autodefine como una directora de cine negra. Habría que añadir que sensibilizada ante el racismo existente en su país. Ha estado nominada a un oscar.  Además el lema "basada en hechos reales" siempre me suele poner en guardia. Esos hechos, conocidísimos en los USA, se denominan caso de los "Cinco de Central Park" (Central Park Five), ocurridos en 1989. Una noche de abril la joven corredora Trisha Meili fue asaltada, golpeada y violada en medio de la oscuridad del famoso parque. Al tiempo, un grupo de adolescentes de entre 14 y 16 años, negros y latinos, que había salido "de marcha" con la locura propia de su edad, fueron capturados por la policía y acusados de ser los responsables de la agresión. El primer episodio me puso en un estado de tensión y de cabreo importante. Casi todo él se desarrollaba en la comisaría, adonde fueron conducidos y donde se les interrogó durante horas sin abogado ni tutor, fueron presionados, amenazados, golpeados, hasta conseguir que firmaran unas confesiones en las que se autoinculpaban o acusaban a sus compañeros. La manera en que iban siendo tratados por agentes y comisarios bestiales, comandados por una jefa que necesitaba "ponerse la medalla", me fue alterando, hasta no estar seguro de si la seguiría viendo. No había pruebas físicas, pero aún así fueron llevados a juicio. 

El segundo episodio se desarrolla en la sala de vistas judicial, con la lucha entre la fiscal y los abogados defensores. El jurado los consideró culpables y fueron condenados a penas de entre seis y trece años de prisión, que se iniciaron en correccionales, salvo para uno de ellos, que ya tenía 16 y fue conducido a la cárcel. A eso se dedican el segundo y el tercer episodio. Ambos resultan igualmente demoledores. 



El cuarto y último supone la resolución del conflicto y la reparación de la injusticia, si es que semejante barbarie puede ser reparada, por muchas indemnizaciones que se reciban. Si he dado tanto detalle de la trama es porque lo importante aquí es cómo todo ello es presentado, su magnífica ambientación, las localizaciones, la música de la época, las interpretaciones de los actores jóvenes y ya de adultos, así como el grupo de actrices que ejercen sobre todo como madres. La realización es intensa, por el ritmo, la planificación, la manera de estar contada la historia. Si quisiera ponerle alguna pega, me centraría en el último capítulo, en el que la evocación me parece demasiado extensa. 

Las consecuencias no las pagaron ellos solos, sino sus familias, azuzadas por la prensa tiburonera y señaladas por quienes siempre creen ser mejores que los demás. El racismo fue importante en la resolución de la sentencia, así como la influencia de los medios y de personajes que ya entonces eran tóxicos, como Trump (léase con u a la española, "trum", por aquel entonces un "excéntrico millonario"), reclamando más castigos, incluso la vuelta de la pena capital para que se les aplicara a los convictos, para lo que pagó a periódicos para que publicaran su reclamación. En 2020 ese racismo profundo de la sociedad estadounidense volvió a ponerse de manifiesto nuevamente con la muerte de George Floyd. En 2022 se levantó un pequeño túmulo para tener presentes a los "exonerados" por la justicia, una justicia que, como la policía o las instituciones, no supo estar a la altura. Terrible la necesaria asunción de responsabilidad por los hecho, aunque no se hayan cometidos, para acceder a la condicional. Los protagonistas de aquel horror confiesan que nunca les pidieron perdón. Así pues, a pesar de lo enfurecido que pueda uno estar viendo las imágenes, señalo lo idónea que puede ser para no olvidar como viven muchos en "el país de los libres". Que no me esperen mientras Trum siga al frente. I hate him from the bottom of my heart.

José Manuel Mora.








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